“Trespass your torments ir you are what you wanna be…”

Manic Street Preachers

¿Como seguimos adelante cuando ya no podemos más? Siempre me ha intrigado la pregunta. I’m a sucker for una buena historia de superación. Qué pasa por la mente del atleta olímpico que vence sus instintos de supervivencia y toda indicación de rendición por parte de su cuerpo, qué pasa por la mente del sobreviviente de atentados terroristas, desastres naturales, zonas de guerra que sobrevive tormentos con una voluntad inquebrantable de vivir, qué pasa por la mente del emprendedor que persigue una visión contra toda situación desfavorable y mentalidad mediocre, qué pasa con el indefenso que persigue la libertad y la dignidad, el migrante que sigue su camino a pesar de todo, aquel que defiende al desprotegido arriesgándose a sí  mismo.

Por más tentados que estemos a creer que se trata de personas extraordinarias, de súper hombres y mujeres (qué lo son en cierto sentido) debemos  aprender a desarrollar estas remarcables características de perseverancia en nosotros mismos y en aquellos que nos rodean si queremos generar una sociedad resiliente. Se dice que cuando enfrentamos la dificultad todos nosotros luchamos tres batallas sin distinción; la primera es una lucha contra nosotros mismos, nuestra mente, nuestras inseguridades y temores, la segunda es contra nuestros rivales, aquellos que compiten contra nosotros para conseguir una menta y la tercera es contra el sistema; las trabas que tendremos que enfrentar y vencer para lograr los obstáculos.

Podremos ganar las dos ultimas no fácilmente pero sí con el debido esfuerzo. Sin embargo; el verdadero reto es la primera batalla, aquella que libramos contra nosotros mismos, contra nuestro conformismo, desconfianza en nuestras capacidades, sentimientos de inferioridad o inmerecimiento. Dicen que El diablo se esconde en los detalles y está esperando cualquier pequeña grieta, cualquier descuido para recordarnos que no somos suficientemente bueno. A menos que nos adelantemos y entendamos que si ganamos esta batalla podremos ganar cualquier guerra. No importa el objetivo si hemos vuelto el mirar hacia nuestro interior un ritual y una rutina diaria sin excepciones. ¿Como ganamos esta batalla? Cuestionándonos cuál es nuestro núcleo de creencias, visualizando al meta, el momento al cual queremos llegar, manteniéndonos presentes en el presente haciendo presencia, encontrando honor y orgullo en lo que hacemos, entrenando hasta que no fallemos un solo tiro y, sobre todo, teniendo en claro la trascendencia y el sentido último de lo que hacemos.

Un verdadero líder, un verdadero guerrero, sabe que su esencia está en crear y creer en algo que resonará en el futuro, en su gente, y no sólo en él o ella. Todos tenemos una voluntad de darle sentido a nuestra existencia y pasando la angustia inicial de descubrir que no tenemos un sentido predefinido podemos encontrar el regocijo de saber o libres de elegir el sentido que deseemos para nuestra existencia. ¿Cuál es nuestro sentido?, ¿qué queremos lograr?, ¿que dirá nuestro obituario? Todo empieza sabiéndonos libres, plenos de sentido, valientes, capaces y listos de ganar la primera batalla del día y de la existencia. Todo empieza queriendo ganarla, como todos esos extraordinarios ordinarios que abren camino día a día.

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