…todo había sido un espejismo salvo la sensación de desolación y desasosiego con la que inicié. Traté de reincorporarme lentamente en mis pies mientras trataba de procesar que era lo que había pasado. En mi mano izquierda portaba un reloj de pulsera que en realidad era uno de arena a escala. Cuando lo acerqué y enfoqué mis ojos vi que a pesar de la pe quedísima cantidad de arena que había en su interior esta iba de un lado a otro de su cuerpo en forma de ocho de forma extremadamente lenta. No puedo imaginar lo que tomaría que el reloj reincide su ciclo una vez más. Sin embargo; lucía viejo y destartalado y como si miles de ciclos hubieran nacido y perecido en sus entrañas. En ese momento recapitulaba y me daba cuenta que la sensación que había en mis entrañas era como si hubieran pasado eras completas aún cuando estaba seguro que mi espejismo se había manifestado apenas hacia unos segundos. Las plantas que en algún momento parecieron verdes y rebosantes y todos esos cuerpos de agua que seducían mi necesidad de beber con tanta facilidad eran ahora solamente vegetación muerta, hojas en el piso y una sequía que mataría al cactus más tenaz. De entre tal desolación surgió una enorme araña. A pesar de mis aversión a dichos seres hubo algo en mi que me llevo a quedarme inmóvil. No tenía miedo, no percibía una intención en dicha criatura de dañarme, yo era solamente un espectador embelesado por un espectáculo que apenas comenzaba. La araña se quedo quieta por un segundo como admirando el espacio que tenía frente a ella, como Miguel Angel observando un lienzo en blanco o un nuevo bloque de mármol, listo para crear. De pronto la araña solamente asumió una posición extraña y lanzo un primer disparo de seda que surcó el cielo como un cometa y se fijó a una roca alta. Volvió  a hacer lo propio y lanzó otro proyectil suave hacia una de las pocas palmeras que habían sobrevivido. Ante mi mudo espectar la araña continuo haciendo su trabajo y disparo contra todo lo solido que había ahí mismo tejiendo, poco a poco, una red de tremendas dimensiones que se levantaba majestuosa, simétrica y elegante ante mi al tiempo que su creadora se posaba justo en el centro. La red le servía de hogar, de soporte, de impulso, de fuente de provisiones y le daba sentido a su mera existencia ya que le permitía realizar su propósito y usar sus potencialidades. Pero como casi todo en la vida esto no permaneció así mucho tiempo. En menos de lo que puedo narrar este relato el viento vino y las ráfagas soplaron con la intensidad del corazón de un huracán arrasando con todo lo que osaba interponerse en su camino. La telaraña no fue la excepción. Ante el embate del viento y las tormentas de arenas que asimilaban sunámis gigantes de granos cafés la telaraña comenzaba a desistir. Algunos de los enclaves comenzaban a perder adherencia y algunos de sus hilos comenzaban a adelgazar a romperse a pesar de la elasticidad y la fuerza que poseían. En ese momento pensé que la araña comenzaría a disparar hilos de seda nuevamente a toda prisa tratando de compensar las pérdidas que el viento le provocaba pero cuando recuperé el sentido y giré mis ojos hacia ella la araña permanecía inmutable, tranquila en el centro de la hexagonal telaraña, tan tranquila como puede estar uno cuando enfrenta un embate que bien podría matarlo. Me percaté de que en lugar de tratar de salvar las estructuras que, poco a poco, volaban despedazadas por los aires solamente lanzaba mirada a los puntos que había usado como pilares; la palmera, la roca en lo alto, una colina, el mismo sol que había recibido un hilo de seda, una estrella y una estatua de Sísifo. Cuando los vientos se calmaron y yo me di cuenta de que aún estaba avivo y completo aquí de inmediato a la araña para tratar de comprender que era lo que había pasado. No podía comprender su pasividad ante la pérdida de su majestuoso trabajo. Le inquirí enérgicamente -¡¿por qué no protegiste tu red, tu trabajo, tu hogar, tu sentido?!, ella se limitó a responder; -porque la estructura nunca es lo importante, eso se puede reconstruir, lo verdaderamente esencial es aquello en lo que te apoyas, aprende mi lección y se fuerte como una roca, así nunca te quedarás sin hogar.

Advertisements