Creo que las cosas las recordamos en la medida en la que nos duelen. El Holocausto, por ejemplo, es algo que la humanidad nunca va a olvidar. Yo no recuerdo ni que desayuné esta mañana. Mi mamá a veces me reprocha las pendejadas que cometí hace diez años. Parece que así son las cosas, los viejos monstruos vuelven cuando menos los esperamos. Cada día me pongo más nostálgica, veo mis fotos viejas como si se tratara de la vida de otra persona, de los amigos de alguien más, de las experiencias de una chica que definitivamente no soy yo. No encuentro la relación entre esa persona y la persona que escribe estas palabras, un poco confundida y preocupada porque lleva tres días tomando un jarabe para la tos y hasta hoy se le ocurrió leer las contraindicaciones que en letras miniaturas dicen que no se combine con depresores del sistema nervioso central, léase antidepresivos, antipsicóticos y antinosequémás pero que son precisamente los que yo tomo, y bueno, no me ha pasado nada, pero ahora que lo leí me siento confundida, desorientada, mareada, etc, etc, etc. Mañana tengo cita con la psiquiatra, eso es lo que pasa, y lo que pasa es que no quiero decirle que durante este mes tuve tres ataques y que la tarea que me dejó me parece una tremenda estupidez, que si no quiere que tome café pues me quite la pastilla que me hace caer dormida a media mañana, cuando estoy trabajando y tengo enfrente a alguien que habla español mal y pausado, y necesito toda la concentración y la lucidez que pueda tener, no quiero decirle que estoy cambiando las palabras, porque pienso una y digo otra, y no quiero decirle que mi destreza para escribir en el teclado está sumamente afectada, que escribo algo y dos o tres palabras resultan no ser las que yo quería escribir, que a mediodía tiemblo demasiado y que quiero que me quite todo, que estoy harta, que mi cartera ya no lo soporta, que temo por mi hígado y mis riñones, porque les estoy haciendo procesar tanta medicina, que temo por mí misma, porque “tengo que estar feliz”.  Tengo que estar feliz, tengo que estar feliz, tengo que estar feliz. No pienses en lo que estás pensando. No tiembles, mejor duérmete un ratito. No duermas tanto, está mal tomar siestas largas porque luego en la noche no descansas, duermes mucho por las pastillas, pero no descansas. No tomes tanto café, trabaja pero no tanto, cuídate, dedícate a ti misma, haz ejercicio, haz ejercicio, haz ejercicio. Come sano. Tienes que estar feliz. Sé paciente, sé tolerante, sé tú misma. Ocúpate de ti misma, y de tus perras. Sé una buena mujer, una buena esposa, una buena dueña, una buena hija, una buena amiga, una buena hermana, sé una buena ciudadana del mundo, sé tú misma, no pienses lo  que estás pensando, tienes que estar feliz. Toma agua, mucha. Desconéctate de cualquier dispositivo electrónico al menos treinta minutos antes de dormir. Come fruta, no comas azúcar, toma agua, haz ejercicio, medita, respira, no te enojes, no te alteres, mantente tranquila. Levántate, tienes que trabajar, despierta, mantente consciente, habla con coherencia, no te alteres, no te enojes, no explotes. Finge que todo está bien. Todo está bien, todo está bien, todo está bien.

 

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