-Me parece que estás canalizando tu ansiedad, convirtiéndola en una fobia, ¿cómo te suena eso?

-¿Que cómo me suena? Bueno, le voy a decir cómo me suena: ridículo, estúpido e inútil, así me suena. No estoy manejando nada, me doy atole con el dedo cada quince días y salgo sintiéndome peor de lo que entré, así me suena. Usted se cree que descubre mis más oscuros secretos cuando yo llevo años dándoles vueltas, se cree que mis padres son mis agresores y que tengo que cerrar los círculos con los hombres dañinos que ha habido en mi vida cuando no tiene ni la menor idea de cuántos ni de cómo han sido esos daños y esos hombres. Se cree que me puede decir “vive tu duelo” y “lo trabajamos en sesión” y que yo me quedo así, tranquila, viviendo mi duelo y esperando la sesión como si la sesión me aliviara en alguna medida. ¿Fobia? No, no es fobia, es asco. ¿No es lógico y normal que un ser repugnante me provoque asco? Más me preocuparía actuar con normalidad frente a decenas de cucarachas que corren hacia mí. ¿Las estoy alucinando? Ya dígamelo de una buena vez y así empiezo a tomar anti psicóticos también, porque al parecer las drogas que ya tomo tienen más efectos secundarios que primarios, y me tienen en cuatro doctores en lugar de en uno y me estoy cansando de contarle mi fatídica historia a cuanto médico y civil tenga el paciente valor de escuchar. Me estoy hartando  de contármela a mí misma, estoy harta de las recaídas, del “vas a estar bien”. ¿Cuándo? ¿Cuándo voy a estar bien? ¿Cuándo voy a despertar sintiéndome la mujer alegre y honesta de la que él se enamoró? ¿Y cuándo esta sensación va a ser permanente? Porque de nada me sirve un día sí y cuatro no. Me pongo peor. Soy un manojo de nervios, una bomba a punto de explotar a la menor provocación. Ir al cine me causa ansiedad, platicar con mi familia me causa ansiedad, ir en carretera me causa ansiedad, hablar con desconocidos me causa ansiedad, cualquier situación social me causa ansiedad, cualquier situación me causa ansiedad. Tener que sonreír para disimular mi ansiedad me causa ansiedad. Así me suena, a que esta pinche ansiedad se apoderó de mí y no se piensa ir. A que usted quiere “trabajar el origen al mismo tiempo que la ansiedad” cuando ni usted ni yo tenemos ni tendremos idea de su origen. ¿Qué quiero ser perfecta y no lo soy? De acuerdo, apeguémonos a su teoría de facultad barata y hagamos como que nos entendemos, hagamos como que me trata y como que yo avanzo, y dentro de tres semanas que tenga otro ataque me dice que la fobia está avanzando, y cuando empiecen las alergias me dice que somatizo y cuando ya no quiera ir a terapia me dice que me estoy enfrentando con el verdadero problema y que lo que quiero es evadirlo. Me sé el camino de ida y vuelta. Por eso no lo sigo. Porque lo considero palabrería barata. Si estoy aquí es porque mi desesperación me ha llevado a intentarlo todo, y todo la incluye a usted, en quien estoy depositando mi enojo y mi frustración y todo el coraje que siento en el pecho y en el estómago y en la sangre que me hierve y en las manos que me tiemblan y en las noches, cuando no puedo dormir. Discúlpeme, pero sabe bien que así es la chamba, si queremos consolar desgraciados nos va a salpicar al menos un poco de su desgracia, si queremos rehabilitar desvalidos nos va a quedar por lo menos un poco de su incapacidad, si queremos revivir a los muertos se nos va a morir alguna parte por dentro.

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