En enero del 2015 una joven llamada Daphne Fernández salía de un antro en Boca del Río, Veracruz cuando otros cuatro hombres la subieron a un automóvil contra su voluntad. A partir de ahí condujeron hacia la casa de uno de ellos y la violaron en el baño. Cuando el suceso terminó la adolescente no quiso decir nada, no podía procesar lo sucedido. Meses después, en Mayo, su padre levantó una denuncia y tuvo encuentros con los padres de los cuatro acusados, incluso, existe un video en donde los cuatro sujetos piden disculpas a Daphne, implícitamente aceptando la responsabilidad de los hechos. ¿Quiénes son estos sujetos? Enrique Capitaine Marín, Jorge Cotaita Cabrales, Diego Cruz Alonso y Gerardo Rodríguez Acosta, todos ellos hijos de empresarios e incluso un antiguo alcalde. Con un historial de presuntos abusos sexuales en la preparatoria de donde fueron alumnos y un ciclista muerto al ser atropellado por uno de ellos mientras conducía en estado de ebriedad.

Al día de hoy todos ellos están presos purgando la máxima condena permitida en el estado después de una investigación por parte del procurador y del ministerio público que fue rápida, ágil y exitosa…sólo que estoy mintiendo. Todos siguen libres, sin haber pisado la cárcel (a pesar de haber admitido cometer el acto), el procurador ha dicho que esa confesión es un indicio y no una prueba y Daphne…Daphne publicó una carta en donde se lee “Sí he tomado, sí he salido de fiesta, sí he usado faldas cortas, como la gran mayoría por no decir que todas las niñas de mi edad, ¿por eso me van a juzgar? ¿por eso me lo merecía? ¿por eso pasó lo que pasó? ¿por andar de noche con mis amigas?”.

En el mismo estado de Veracruz, pero ahora en Xalapa, otra joven (cuya identidad se ha omitido) levantó una denuncia contra tres hombres; Jorge Francisco Pereda Ceballos, Serafín González García y Oswaldo Rafael Cruz, hijo de un alto funcionario de la Sedarpa. Según se describe en la denuncia los jóvenes estuvieron conviviendo toda la tarde y consumiendo bebidas alcohólicas. Llegada la noche se dirigieron a un domicilio particular en donde siguieron consumiendo alcohol hasta que la víctima perdió el conocimiento y Pereda Ceballos abuso de ella en el baño mientras Cruz lo grababa en su teléfono celular. Días después el video comenzó a circular entre los alumnos de la universidad a la que asistían y terminó siendo compartido en diversas páginas pornográficas.

Al levantarse la denuncia se observó otro caso ejemplar de trabajo policiaco en el cual todos los responsables se encuentran procesados y rindiendo cuentas por lo sucedido…sólo que estoy mintiendo otra vez. El padre de Pereda califico lo sucedido como “pendejadas de chamacos” y en las diversas notas que se han publicado sobre el caso se pueden encontrar comentarios como éste (tomado de la versión publicada en Proceso); “Pues si salgo con ‘amigos’ me pongo hasta las chanclas, tanto que no sepa ni donde ando y a esos amigos, les viene valiendo madres lo que me pase tenlo por seguro que nada bueno me pasara y que me desfunden como tinaja será lo menos peor. Tanto le duele al padre que la hayan violado, pues debió haberle dado una buena educación moral, que por lo visto fue lo que le hizo falta a esta jovencita.”

Sé que no es un tema nuevo ni en el país ni en mis aportaciones en esta revista pero no puedo evitar volver a preguntar aún más desconcertado que antes; ¿qué sucede con una persona que se inviste con el derecho de violar a otra sin experimentar ningún tipo de culpa o remordimiento?, ¿qué sucede con un padre que justifica y minimiza los actos de un hijo que abusa de una mujer inconsciente?, y no menos importante ¿qué sucede con nosotros cómo sociedad que engendramos sujetos de este tipo e integramos las mismas instituciones que se niegan a impartir justicia a sus ciudadanos?

Hemos llegado a un retroceso cuasi medieval en donde toda conquista de lo que por asomo parecen ser derechos o equidad se está perdiendo progresivamente mientras nuestras mujeres son asesinadas, violadas y desaparecidas. Peor aún; hemos perdido la capacidad de indignación ante estos hechos (y ya decía Stephane Hessel que “sólo es hombre quien se compromete”) y hemos permitido que los papeles se inviertan y las víctimas sean ahora las “culpables”. Hemos perdido la sensibilidad con toda mujer que no sea nuestra madre, herma o hija..y a veces ni siquiera ella logran hacernos sentir. Y esto es una realidad que me asusta.

¿Por qué? primeramente por la sencilla razón de la indignidad que representan estos crímenes, por el simple hecho de atentar contra la valía de una persona, de un ser humano, por no darnos cuenta que, nuevamente, los actos inhumanos no existen, que cada vez que cometemos estas vilezas contra alguien más una parte de nosotros se destruye también. Y en segunda porque yo he crecido rodeado de mujeres toda mi vida y no puedo concebir esta clase de violencia y saña contra ellas, no puedo pensar en este tipo de atrocidades siendo cometidas contra mi madre, mis primas, mis sobrinas, mi novia, mis tías o mis amigas. Honestamente me gustaría que más personas dijeran que no pueden soportar este tipo de atrocidades contra NINGUNA mujer, porque ninguna mujer y ningún ser humano merecen esto. Nadie, Nunca.

Y para aquellos que siguen argumentando que la culpa la tiene una mujer que se embriaga me gustaría saber cuántos hombres han sido violados cuando beben de más. Espero que nunca tengan que preocuparse por su integridad porque la gente asume que si están inconscientes su voluntad se ausenta y son objetos a disposición de quien lo desee.

 

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