Pasó una vez más: la luz, el nombre, la sorpresa, la incredulidad, el sueño, la realidad. Pasó, pasaste, pasé. Una vez más tus palabras resuenan en mi mente y una vez más me encuentro tratando de desmentirlas. Una vez más tu insistencia es más fuerte que mi orgullo y una vez más dices nada y me haces sentir de todo. Otra vez la misma pregunta, otra vez la falta de respuestas. Otra vez me pones en jaque, en duda, en duelo. El duelo de tu pérdida, de tu regreso, la esperanza que nunca ha existido, el vacío que no se va  a llenar con nada, la resignación. Yo ya me resigné, ¿por qué no lo haces tú?, ¿por qué, un día, de pronto cedes a tu impulso y haces que todo mi mundo tiemble?, ¿por qué no te aguantas, como yo? Aguántate las ganas, por qué sigues teniendo miedo de saciarlas. Aguántate la soledad, por qué la elegiste. La elegiste sobre mí, y ahora vienes a decirme que estás sólo como un perro, bueno, así quisiste, ahora aguántate.

Advertisements