hablemos del pasado como si fuera un tiempo lejano. como si no hubiera sido hace unos meses esa conversación, ni ese hotel, si esa despedida. Hablemos del pasado como si esa pasión no hubiera existido jamás entre nosotros y no supiéramos lo que se dicen nuestras miradas. Hablemos del pasado como si no quisiéramos repetirlo. Pero hablemos franco, como si no tuviéramos miedo de perdernos una vez más entre nuestras mentiras y nuestras inseguridades. Hablemos como si no nos fuéramos a morir, como si tuviéramos la vida eterna para decidirnos uno por el otro. Hablemos como si nunca nos hubiéramos hecho daño. Hablemos como si no me hubieras roto el corazón y yo no hubiera sido tan estúpida y tú tan egoísta. Hablemos como si entre nuestra piel no hubiera habido nunca chispas. Como si no me hubieras salvado de la tormenta, como si yo nunca te hubiera buscado de nuevo. Hablemos como si nada hubiera pasado entre nosotros. Hablemos como si yo nunca hubiera tomado ese avión, y el siguiente, y el de años después, y el último. Como si tú nunca hubieras pensado más en mis piernas que en mi boca. Hablemos como si nos importara. Hablemos con la verdad, como se le cuenta la verdad al que se sienta junto a uno en el camión, porque él se baja y no lo vuelves a ver nunca. Se baja y se va de tu vida. Eso hiciste tú. Varias veces. Eso hice yo, casi la misma cantidad. Y henos aquí. Tratando de callarnos, mordiéndonos la lengua. Pidiéndole al cielo que cualquiera tome decisiones, menos nosotros. Quemándosenos  las manos por escribirnos, quemándosenos los brazos por abrazarnos, quemándosenos los labios por despedirnos, una vez más. Porque lo único que hubo entre nosotros fueron despedidas. Hablemos como si no nos doliera. Como si nunca nos hubiera dolido. Hablemos como si no tuviéramos miedo del rechazo, y pánico del éxito. Hablemos como si nunca hubiéramos imaginado una vida juntos, unos hijos lindos, un perro. Hablemos como si jamás hubiéramos tomado champán ni jugado póker. Hablemos porque este silencio me está quemando la garganta sabiendo que tengo tantas cosas que decirte. Las mismas, es verdad. Las mismas preguntas que no has sabido responder, las mismas palabras que no te han podido convencer, los mismos reproches que nunca he querido hacer. Hablemos como si yo nunca me hubiera enamorado de ti, y tú nunca te hubieras alejado de mí. Hablemos como si tu no hubieras sido un patán y yo una desesperada. Hablemos como si no hubiéramos tomado malas decisiones. Hablemos como si no nos hubiéramos tomado a la ligera, creyendo que con sexo se iban a llenar nuestros vacíos. Hablemos como si tuvieras un corazón en el pecho y yo un cerebro en la cabeza. Hablemos como si quisiéramos resolvernos. Digámonos adiós una vez más, o dos o tres o mil.  Digámonos adiós las veces que hagan falta hasta que sea la buena. Hablemos como si no extrañáramos las fotos que nunca se tomaron. El vino que nunca se bebió, las películas que nunca se vieron, los besos que nunca se robaron, las peleas que nunca se libraron. Hablemos. Pero hablemos de frente, como si tuviéramos las agallas de vernos a los ojos sin echarnos a la cama. Hablemos como si no me sedujera tu mirada. Hablemos como si no me arrepintiera de nada. Hablemos como si no te arrepintieras de nada. Hablemos como si aún tuviéramos tiempo de salvarnos. Tiempo de encontrarnos, tiempo de querernos. Hablemos como si la vida no se nos estuviera yendo de las manos sin tenernos. Hablemos como si nos interesaran las mismas cosas, como si nos atrajera el mismo camino, como si entendiéramos de la misma forma la vida. Hablemos como si nos importáramos el uno al otro y no quisiéramos separarnos nunca. Hablemos como nunca hemos hablado. Dime lo que nunca me has dicho. Niégame lo que nunca me has negado. Acéptame lo que nunca me has aceptado. Ten los huevos de verme de frente una vez más y decirme una vez más que no me mereces. Yo los tendré para rogarte que me quieras de nuevo y que obtengamos de nuevo el mismo resultado: otra despedida. Hablemos como si la vida nunca nos hubiera unido, y menos separado. Hablemos como si esto, en alguna realidad paralela, hubiera podido funcionar alguna vez. Hablemos como si yo no hubiera ya tratado de borrarte de mi vida varias veces. Como si tú no hubieras ignorado mi existencia. Hablemos como si fuera la última vez. Porque tal vez lo sea.

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