El día de hoy quiero usar este espacio una vez más como un espacio de denuncia y de rabia, de coraje y de impotencia…y también de promesa. En la noche del pasado miércoles 23 de septiembre del presente año en la comunidad de San Nicolás municipio de Tequisquiapan, Querétaro cuatro migrantes centroamericanos fueron objeto de una agresión con armas de fuego que resultó en uno de ellos muerto en el lugar tras un disparo en la cabeza y tres más hospitalizados en el municipio de San Juan del Río. Esta agresión fue perpetrada por el “Cuerpo de Guardias de Seguridad Valle Toluca” y precedida por otro episodio el domingo 6 de septiembre en donde elementos de la misma institución realizaron disparos al aire para asustar a migrantes que esperaban poder subir a un tren mientras rodearon, amedrentaron y amenazaron a colaboradores de la “Estancia del Migrante González y Martínez” que realizaban labores humanitarias ajenas a cualquier delito.

El grupo que se menciona en este texto es dependiente de la policía del Estado de México y por lo tanto carece de jurisdicción para actuar en los territorios del estados de Querétaro, sin embargo tanto ellos como la empresa que les contrató (Ferromex) continúan hostigando a la población migrante que se desplaza por este lugar así como a los defensores de derechos humanos que realizan labores humanitarias de forma completamente legítima, pacífica y legal.

Su consigna es claramente replegar a la población migrante que depende del tren como único medio de transporte y escape de sus lugares de origen en donde huyen de la violencia y la pobreza así como desmembrar y replegar a quienes tratan de intervenir para darles voz y lo hacen al amparo de su empresa y del gobierno a nivel municipal, estatal y, sobre todo, federal que se ha empeñado en erradicar a estas personas y a quienes les socorren ajeno a su sufrimiento, sus derechos y dignidad y leal y sumiso a una línea impuesta por gobiernos extranjeros que protegen sus intereses pero al mismo tiempo se enriquecen explotando al oprimido, al invisible.

Estos cuatro hermano migrantes son sólo un ejemplo del calvario de decenas de miles han sufrido durante años al intentar cruzar México y llegar a los Estados Unidos con la esperanza de poder construir una vida un poco mejor para ellos y sus familias alejados de la pobreza, la violencia sistemática de sus estados, el crimen organizado y la opresión. Esto es sólo la expansión a nuestro estado de una situación que en otras latitudes del país y el mundo se ha estado viviendo durante años y no es, ni de cerca, nueva. Esto es lo que políticos irresponsables nacionales y extranjeros han traído sobre nosotros con mayor fuerza aun tras la implantación del “Plan Frontera Sur” que con el objetivo falso de proteger los derechos del migrante ha terminado por convertir su viaje en una travesía no arriesgada sino mortal convirtiendo a nuestro país en una enorme fosa común que contiene los cuerpos, las esperanzas y los sueños de miles y miles que por más ajenos que queramos ver también eran personas, también eran padres, madres, hermanos, hermanas, hijos, hijas, amigos y amigas y no sólo una cifra en un reporte gubernamental.

Hoy no puedo evitar recordar lo sucedido y derramar lágrimas por una vida perdida, por tres más en un limbo, por la seguridad de mis amigos y la mía propia, por el peligro que corre un sueño, un ideal y miles de vidas que día a día pasan por estas tierras recordándome que el poder debe ser para servir y no para destruir, que la vida humana tiene un valor intrínseco y una dignidad inalienable en todo momento, que la justicia, la paz y la dignidad de la vida son cosas por las cuales vale la pena pelear, que mi vida y problemas siempre podrán ser puestos en perspectiva y que el servicio es la verdadera trascendencia del espíritu humano. Derramo lágrimas de rabia y de impotencia, derramo lágrimas por las familias que ahora estarán incompletas, por las personas que no se reencontrarán, por los sueños rotos y las esperanzas mancilladas, por los anhelos que día con día se quedan atrapados hasta morir en medio de dos líneas imaginarias inventadas por el hombre y que están matando hombres, separando a una sola especie, la humanidad, en medio de una guerra no declarada que sólo puede acabar de una forma; el exterminio del hermano migrante y de la poca condición humana que puede quedarnos aun.

Y es en momentos así en los que más que alejarme de Dios me gustaría acercarme más, encontrarme con él, pienso en todos los que participan en estos crímenes y al mismo tiempo se dicen creyentes, recuerdo palabras sabias que alguna vez me fueron dichas: “quien no ve en el migrante a su hermano, que no busque en Dios a su padre”.

*Por favor ayúdanos a divulgar lo que sucede difundiendo este comunicado.

https://www.dropbox.com/s/cf0jwdmhkekpn8k/Comunicado-%20Violencia%20con%20armas%20contra%20migrantes%20y%20defensores%20en%20Quer%C3%A9taro.docx.pdf?dl=0

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