Algo está pasando. Algo seriamente mal está sucediendo aquí. Muchas veces trato de observarme a mí mismo y me digo que quizás soy muy alarmista y probablemente demasiado repetitivo pero es algo que no puedo ni quiero evitar mencionar. Algo sucede con mi país, con este país que quiero tanto, cuando uno apenas abre los ojos y ve el panorama. Y pareciera ser que muchos se sienten de la misma manera, o al menos eso aparentan, cuando se quejan, “protestan” y hasta se ponen propositivos y proactivos; que es lo que le falta a este lugar, cuando deciden tomar las riendas de ese caballo llamado responsabilidad. Y entonces estos sujetos me han dicho mucho más de una sola vez que debo tirar la basura en su lugar, porque eso ocasiona que se hagan un chingo de encharcamientos y toda la ciudad se inunde. Me han dicho que debo pagar mis impuestos; porque eso garantiza mi acceso a servicios e infraestructura del estado. Me han dicho que debo ver menos televisión y leer más libros. Que debo aprender a votar (lo que sea que eso signifique) y votar. Que debo ahorrar mis centavitos en el pinche bote de mayonesa que desocupé hace años (y que guardo en el cajón de hasta abajo a la derecha de mi estufa por si a alguien le interesa) para poder pagarme la vejez, el coche nuevo y las vacaciones playeras. Que debo reciclar porque estamos matando a la madre naturaleza. Que debo usar el puente peatonal, ese todo culero de lámina que no aguanta ni un perro flaco de periférico. Que debo ir a misa los domingos a las 10. Que debo trabajar, con la cabeza agachada, de 9 a 6 y ser el obrero o el oficinista perfecto, sin pasión ni criterio, sin creatividad ni propuesta, pero  con altos índices de productividad e identificación con la organización. Y al final del día no olvidemos que debemos rescatar perritos de la calle. Ojo, no digo que algo de lo anterior sea intrínsecamente malo; estoy completamente consciente que muchas de estas cuestiones son esenciales o por lo menos benefician el correcto funcionamiento de la sociedad como grupo de personas organizadas para subsistir (excepto lo de los libros y la TV porque pues, de nuevo; ni todos los libros te hacen más inteligente, ajammm Carlos Cuauhtémoc Sánchez y compañía, ni toda la televisión es pendeja a menos que el espectador lo sea también). Y hasta ahí todo correcto. El problema está en que esta misma sociedad y los entes encargados de gobernarla desaparecen maestros y estudiantes, a los activistas que buscan desaparecidos los matan y a los reporteros que denuncian las muertes los persiguen y los vuelven a matar previa tortura. El problema está en que un holocausto del siglo XXI pasa frente a nuestras narices todos los días en la forma de cientos de miles de hermanos migrantes montados en el lomo de “La Bestia” con destino a un desierto de fosas comunes y desolación. El problema está en que día a día se cometen no sé cuántos feminicidios, y no en Ciudad Juárez, en el vecino Estado de México y varios municipios del tranquilo Querétaro también. Que 18 ancianos pueden morir calcinados a propósito pero a nadie le importa un carajo y Anonymous no va a localizar las direcciones de los responsables porque no trabajan en +KOTA y porque ni siquiera tienen derecho de antigüedad como los padres de la guardería ABC que siguen esperando justicia para sus hijos consumidos por el fuego y la impunidad. Que el dólar sigue subiendo como en los sexenios priistas que le tocó ver a mi madre pero a mí ya no me va a tocar jubilación ni seguridad social aunque sea con un salario falso y miserable como hoy en día hace el outsourcing del cual pendo. El problema es que el Chapo se escapó, otra vez, y mientras nuestro presi cotorrea con los franchutes y otro par de cientos de gorrones más de la comitiva el pueblo idolatra a los sin ley que hay por ahí, pero ¿qué esperar de una clase política que más bien parecería una clase brutus pendejus/gansteril? El problema está en que se llegó otro reporte del CONEVAL pero lo que nomás no llega es un poquito de distribución equitativa de la riqueza a los 53 millones de pobres que tiene este país, que encima son frecuentemente indígenas y encima son tratados con la punta del pie y llamados despectivamente indios como si el origen de nuestra cultura y raza (sí, la tuya también papalord) fuera motivo de burla. Tan lejos del primer mundo pero tan cerca de las rebajas de verano. El problema es que la sociedad de nuestros tiempos se convirtió en una potencial enfermedad autoinmune que en base a apatía, marginación del diferente y rezagado, criminalización de la protesta y postura agachona, calladita y conformista ve cómo este país se cae a pedazos. Perdón pero yo sigo sin poder ver como el no tirar basura en la calle, cruza la calle por la esquina y ver menos televisión evita que los periodistas sean perseguidos y asesinados y los estudiantes desaparecidos en verdades históricas. Alguien por favor explíqueme la correlación porque yo me estoy encabronando de no entender.

*En memoria de los cinco de la Narvarte incluidos Rubén Espinosa y Nadia Vera, a todos los periodistas asesinados en el cumplimiento de su deber así como a Miguel Ángel Jiménez, que murió asesinado el sábado pasado buscando a los 43 de Ayotzinapa y cientos más en las fosas comunes de Guerrero

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