En un par de días se acaba el segundo semestre de la maestría, yo tengo la teoría de que no importa que tipo de problemas se hayan acumulado durante el periodo de clases, una vez que llega el final de semestre con sus respectivas vacaciones todo queda solucionado. Las vacaciones solucionan todos los problemas. No me canso de decirlo, se lo digo a mis amigos y a mis pacientes, se lo digo a mis supervisores y a mis padres, se lo digo a Jesucristo y al inicuo.

Yo no soy una persona problemática, aunque si me produce cierto regocijo hacer uno que otro comentario fuera de lugar. Molestar a las personas con las que me llevo bien y luego disculparme patéticamente. Es una especie de círculo vicioso infinito como el arcoíris que se forma alrededor del sol: me encariño con una persona, le hago saber lo importante que es para mí y después la hiero con estupideces, luego, me perdona, porque en este mundo todo está permitido porque todo se perdona y son pocos los que llegan a decir cosas como “creo que es mejor que no seamos amigos más tiempo”, eso suena bastante inadaptado, no es maduro, y todo el mundo quiere ser maduro y perdonar.

Entonces llegan las vacaciones y todos los problemas que me trajeron mis comentarios molestos se olvidan. Es más, la gente hasta me extraña un poco.

Las últimas vacaciones solucionaron un “mal de amores” al que llamaré Raniama. Ella es una chica fantástica en mucho sentidos, es una persona gentil que tiene intereses similares a los míos, se le notan intensiones de querer ayudar y dar todo de sí misma en lo que hace, además es reservada, esa es una cualidad que a mi me frustra en casi todo el mundo (no entiendo a la gente reservada ¿qué sentido tiene serlo?), dice lo que piensa pero le toma un tiempo procesarlo y hacerlo suyo, como si tuviera que analizar las sensaciones que se aglomeran en su cerebro y sobre todo, sabe exactamente a quien dirigirse para decirlas, a veces parece que la única persona con la que comparte sus cosas es con ella misma. Ciertamente es una mujer bella de tez blanca y ahora usa su cabello castaño corto, tiene una mirada de miel que cautiva además de manos suaves y pequeñas que nunca me cansaría de tenerlas entre las mías, cuando sonríe sus mejillas se colorean rosadas y me dan muchas ganas de morderla.

Creo que no hace falta decir que estaba enamorado de ella, aunque no fui correspondido, Raniama tenía un novio. Al parecer, el ser humano más despreciable desde mi punto de vista, solo pensar en él me llegaba a enfurecer y me hacía pensar en qué tendría o qué haría él que lo convirtiera en una mejor persona que yo, por que Raniama lo amaba a él y no a mi. No existe un hombre al que yo envidiara más en todo el mundo que a su novio o eso pensé durante unos instantes de drama, de hecho, me cuesta trabajo mantenerme enfocado en este tipo de sentimientos negativos hacia una persona por mas de una media hora. De rato ya se me había olvidado o me dejaba de importar, igual que esa chica después de las vacaciones.

Ese periodo de inactividad mental hizo que me olvidara de Raniama, de su novio y de todos los sentimientos de amor y odio que tenía hacia ellos. Las vacaciones diluyeron esas emociones el semestre pasado y espero que lo vuelvan a hacer. Porque esta mujer me ha ocasionado muchos momentos felices y también es culpable de la peor sensación de incomodidad que he tenido en los últimos años.

Todo lo que escribo aquí es bastante dramático, nunca me escucharán a mi decir esto en voz alta. Lo que yo digo a los demás son cosas como: tú eres el responsable de tus emociones, la otra gente no te lastima ni te enamora, todo lo haces a través de una construcción propia blablabla… y así hablo otros 20 minutos dando argumentos convincentes y sólidamente racionales; pero escribiendo uno puede decir lo que sea, nadie lo lee, a nadie en absoluto le interesa y nadie te puede contradecir, si alguien quiere contestar a un escrito tiene que aguantarse a leerlo en un inicio. Aún cuando lo que leas diga pura mierda, si uno desea refutarlo no tiene más remedio que acabarlo de leer y esto debe ser una verdadera tortura para todos los seres humanos que no poseemos la capacidad para controlar sus impulsos, es como si cada vez que te toparas con uno de esos voluntarios de una asociación sin fines de lucro que pregona en la calle tuvieras que tenderte a escuchar todo su discurso para al final decirle “no me interesa”.

Tengo altas expectativas para estas vacaciones. Por cierto, no quiero dejar de aprovechar este espacio para hacer mofa de todos aquellos Godínez que odian su trabajo y luchan un año para tener una semana o dos de vacaciones. Como becario de Conacyt sigo recibiendo dinero todo junio y julio (mis vacaciones) sin importar a qué dedique mi tiempo: por ejemplo, a escribir en este blog.

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