Todos traicionamos la promesa de nuestro mejor destino“-Daniel Krauze

Estoy leyendo un libro, palomero, que empieza con esta profética frase: “Todos traicionamos la promesa de nuestro mejor destino“. Me pegó de inmediato. Decir que todos hacemos algo ya de por sí lo anula y le quita seriedad, pero mi paranoia y mi inseguridad me animan a admitir que a mí me caló la espinita. ¿Será? ¿Será eso, que estoy, como todos, traicionando la promesa de mi mejor destino?. Podría empezar a desmenuzar la frase y enjuiciar, en primera, si existe o no algún destino marcado, o varios, porque para que haya uno mejor debe haber varias opciones, lo que inmediatamente desvalorizaría el término “destino” que en mi ignorante perspectiva es la posibilidad de que haya cosas que sucederán en nuestra vida, independientemente de las decisiones que tomemos. Siempre que toco este punto me vienen a la cabeza las palabras de mi amigo, colega y coescritor que no tiene pelos en la lengua ni reparo en decir que si eso es así, entonces para qué chingados estamos aquí tomando decisiones y teniendo libre albedrío. Por otra parte, traicionar una promesa es algo innegablemente imaginario y preventivo. Una promesa es un anuncio de que algo sucederá, algo así como un pronóstico cuyo cumplimiento depende de quién lo anuncia, y nadie puede traicionar eso más que uno mismo, por lo que llego a la conclusión de que el significado de la frase recae en la idea de que uno se niegue la posibilidad de convertirse en la mejor versión de sí mismo. Me pongo a pensar, ¿tendré yo un mejor destino, cuya promesa estoy traicionando? ¿Qué me prometí? ¿Qué me prometieron? Escribo esta última pregunta con desgano, porque hace mucho que renuncié a la idea de las promesas, aunque las siga escuchando. Ningún camino es irreversible, pero yo no creo en los arrepentimientos ni soy quien para seguir jugando a la desidia. Tomé un camino y voy a caminar por el hasta que se me ampollen los pies o hasta que me salgan alas. Todos traicionamos la promesa de nuestro mejor destino. Me carcome la sesera esta pinche frasecita. ¿Entonces qué, había algo mejor para mí que auto-sabotee? ¿Mi mejor destino era la otra opción? ¿Es posible traicionar una promesa que yo no hice? ¿Era mi destino y me lo negué porque… por cualquier razón? Pase lo que pase, y haga lo que haga, ¿hay algo que no puedo evitar? ¿Voy a seguir contando la misma historia, cantando la misma canción, dando la misma clase, besando la misma boca, escuchando el mismo reclamo, soñando el mismo sueño recurrente hasta que aprenda que las cosas se tienen que hacer diferente?

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