En el año 2009 el 1% más rico a nivel mundial poseía el 44% de la riqueza global, en el 2014 pasó a ser el 48% y de acuerdo a las últimas predicciones en el 2016 ese 1 % de la población acumulará más del 50% de la riqueza mundial, es decir, 72 millones de personas tendrán más patrimonio que casi 7200 millones juntos.

Si retraemos un poco la vista y ampliamos la escala veremos que el 20% de la población del mundo pose el 46% del patrimonio, dejando al otro 80% de personas sobreviviendo con el 5.5% de la riqueza que este mundo tiene. Para hacerlo más sencillo; si el total de riquezas, bienes y recursos que hay en el mundo fuera un pastel rebanado en 100 piezas en una fiesta de 100 invitados, uno solo de ellos se llevaría más de 50 rebanadas, 19 invitados más se llevarían unas 45 rebanadas y las otras 5 rebanadas se tendrían que repartir entre los 80 invitados restantes. Así el panorama.

Lamentablemente este cúmulo de números es desconocido para muchos e irrelevante para otros que sí lo conocen. Pocos se dan cuenta de lo grave que es esta desigualdad extrema y siguen creyendo, que no pensando, que esto es solamente la perpetuación de algo que siempre ha existido y que seguirá existiendo, como si fuera el orden natural de las cosas que existan ricos y pobres. Sin embargo, las cosas no son así, es momento de desterrar el mito de la pobreza como resultado de un grupo de personas que son “huevonas”, que no gustan de trabajar o que enfrentan esa situación “porque quieren, porque se lo merecen, porque no se esfuerzan”.

La pobreza no es inherente a la historia humana, no ha existido siempre y definitivamente no es “natural”.  Se ha desarrollado a la par de sociedades que comenzaron a fomentar practicas que favorecieron una combinación de factores que excluyo y margino a una parte de la población, con el afán de favorecer a unos pocos, sacrificando el bien común que caracterizoa las sociedades rimitivas por la codicia de grupos aislados. Hoy en día la historia sigue siendo la misma. La gente en pobreza difícilmente podrá salir de ella por más esfuerzo y trabajo duro que hagan ya que la élite que concentra el capital se esfuerza por generar aún más riquezas y por instaurar leyes, políticas públicas y mecanismos que generen beneficios solamente para ellos, sin importar si eso le quita el pan de la boca a muchos otros. Estas élites se han encargado de diseñar y fomentar un sistema que niega al grueso de la humanidad el acceso a educación, salud, alimentación, cultura, oportunidades de movilidad social y demás necesidades tanto básicas como trascendentes, en estas condiciones no se puede conseguir un trabajo digno, no se puede ganar lo suficiente para subsistir y por más que se trabaje no se podrá escalar porque será insuficiente para cubrir el resto de carencias. Se mantiene a este grupo ahí porque una población pensante no es conveniente, una población pensante no redituaría a la economía de las élites, que muchas veces han levantado sus emporios pisoteando los derechos y la dignidad del resto. La pobreza es el peor tipo de violencia contra alguien y viola todos los derechos humanos.

Siendo esto así podemos decir que la pobreza no ha existido siempre sino que el hombre “la inventó” y que hoy en día no solo no se combate sino que se hace todo lo posible por mantenerla ya que es redituable económicamente a los grandes magnates. Es una situación difícil y compleja, es una situación que pocos voltean a ver porque el rico lo tiene todo y quiere más, los que tienen la fortuna de ser clase media como nosotros quieren ser ricos y no quieren ceder nada de lo que tienen, mientras los más desprotegidos sufren la indignidad y la impotencia de subir una cuesta mil y un veces como Sísifo sabiendo que nunca podrán dejan su piedra, que nunca podrán tener descanso. Nuestra ideología de acaparar y ganar sin ceder ni dar nada a cambio nos hace encerrarnos y alienarnos en una burbuja donde la consigna es sobrevivir, que no vivir, sin dar nada a nadie, porque lo quiero todo, porque creo que merezco y necesito todo, sin ver que esta miseria hiriente es en parte responsabilidad de todos y que los privilegios a los que hemos tenido acceso (como la educación superior) no son trofeos que se ostentan, sino herramientas que se nos dieron en base al sacrificio del pueblo para que nosotros seamos los primeros en pie de batalla y regresemos ese conocimientos a donde surgió, al pueblo, a nuestros hermanos.

Hemos llegado a un punto de quiebre en donde si la situación sigue así solo habrá dos escenarios; el exterminio del humilde y la alienación subhumana del rico o la inminente guerra entre polos por la supervivencia. En un escenario donde se debería de hacer todo por engrosar la clase media lo que se hace es alimentar más al rico y quitarle al pobre, cada vez ricos más ricos y pobres más pobres, cada vez menos ricos y más pobres, y esa poca clase media que queda se está moviendo…pero hacia la pobreza, no hacia la riqueza. Nuestro estatus actual es insostenible y jamás podrá ser sustentable, necesitamos darnos cuenta que no somos dueños sino inquilinos. Necesitamos, por más horriblemente paradójico y ajeno que suene, darnos cuenta de que la riqueza no tiene valor, lo que tiene valor es la vida, la vida de cualquier tipo y a toda costa. Regresar un poco de lo que nos fue dado, volver a ver al hombre como hombre, recuperar la dignidad de ochenta por ciento de la población mundial, tener un poco de corazón, abogar por la vida y no ser asesinos en masa.

Hoy en día los países expulsan a familias de sus hogares por deudas de $1200 euros generadas ante una crisis económica que dejó sin empleo a la mitad de la población y que fue producto de banqueros. Los gobiernos rescataron a los bancos pero desalojaron a las familias. Eso habla sobre nosotros. Hoy en día niños tienen que abandonar la escuela para trabajar y ganarse la vida en basureros pútridos, algunos pagan por visitar esos lugares como turistas y tomarse fotos con ellos, ya no son personas, son entretenimiento, están para servirnos. Hoy en día a gente que huye de sus países y busca un trozo de pan arriesgando la vida pero le disparamos como perros y la vendemos como ganado, hoy la moneda vale más que la vida. Hoy en mi propio país existe el segundo hombre más rico del mundo y también más de veinte millones de personas que están muriendo de hambre, pero creemos que sufren inanición por decisión propia. Por favor no seamos cínicos y abramos los ojos.

No les pido que se quiten el pan de la boca y no digo que yo sea un referente moral, no soy un comunista o un revolucionario. Solamente pido que regresemos a ver al ser humano como ser humano, que nos demos a la tarea de desmitificar la pobreza como algo voluntario y nos demos cuenta de que es creación humana y, por tanto, puede ser revertida si existe la voluntad, si vemos la vida como prioridad y no el profit. Sólo le pido a los que han tenido las mismas oportunidades y privilegios que yo que se sumen a mí y salgamos a la calle a regresar un poco de lo que nos fue dado, a asumir nuestro papel como responsables de regresar a la sociedad un poco de lo que invirtió en nosotros, a saldar nuestra deuda, no con el ego o con esa horrible idea de caridad, sino con la justicia, la dignidad y la humanidad, por todo lo hermoso que aún hay en ella. Es hora de ver a los ojos al otro y ver en él a mi hermano, a mi mismo. Es momento de escoger la vida ante todo, no la codicia. La pobreza es la peor violencia contra una persona, no la perpetuemos más.

http://www.sinembargo.mx/18-01-2015/1222575

http://www.huffingtonpost.es/2015/01/20/fotografias-humanitarias_n_6507726.html?utm_hp_ref=spain

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