Primer día del año. Primera Grosso Modo del año. Me suena a que debería escribir algo súper interesante, entretenido, auténtico o al menos ameno. Mmm… (pensando)… Nada de lo que sucede en mi cabeza se calificaría con alguno de esos adjetivos, ni remotamente. Están las expectativas y los deseos que consciente o inconscientemente tengo sobre este nuevo dígito en la fecha, pero no quiero ventilar demasiado mis planes por si se me ceban… no es que espere que se me ceben, pero bien dicen que si quieres hacer reír a Dios le cuentes tus planes. No voy a hacer un recuento de gratitudes ni una lista de buenos deseos. Honestamente, creo que es egoísta desear amor, paz y prosperidad a diestra y siniestra y luego dolernos cuando no los “recibimos” mágicamente. No todos deseamos amor, paz y prosperidad, además. El abanico de deseos y necesidades del ser humano es tan amplio que nunca alcanza a satisfacerse. Sé que quiero y qué no quiero. No tengo ni puta idea de cómo conseguirlo, es verdad. Pero voy a empezar siendo lo más honesta posible conmigo misma y dejando de hacer planes “provisionales” para luego quejarme cuando su provisionalidad expire. Voy comprometerme de verdad y a emprender y voy a seguir haciendo lo que me funciona y a dejar de hacer lo que no. Dejaré de hacerme de la vista gorda y dejaré de procrastinar.  Deseo para quien lea esto que obtenga lo que quiera obtener, ni más ni menos, que sacrifique lo que esté dispuesto a sacrificar y que coseche lo que quiera cosechar. Si quiere dejar sus frutos bajo la tierra, que se pudran. Cada quien somos responsables de lo que hacemos y unos calzones rojos no van a cambiar las cosas.

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