Imagen: http://bit.ly/1Bfa4aY
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Vamos vamos, mi post de la semana pasada dejó mucho que desear (ni siquiera yo lo leí), pero eso no es mucho qué decir, en realidad no leo mucho aunque considero que estudio más que el promedio de las personas, eso no significa que haya aprendido cuestiones importantes o útiles en la vida, solo quiere decir que he leído algunos volúmenes de las llamadas ciencias del comportamiento, sin que ellos me hayan explicado casi nada sobre las personas.

¿Constructos?

El día de ayer una doctora nos hablaba sobre el proceso de medir aptitudes y otros “constructos” (palabra elegante que los psicólogos usan para referirse a conceptos que no pueden definir porque no están seguros de qué significan) como la inteligencia. Textualmente no recuerdo qué dijo pero la idea fue la siguiente: si nos aplican una prueba para medir nuestro coeficiente intelectual la mayoría estaremos en el promedio, sin embargo, si estamos en uno de los extremos siempre será mejor estar en el de los superdotados. Tergiversando sus palabras (un poco, no mucho, solo hasta que se pierda la idea principal) podríamos decir algo como “¿a quién no le gustaría ser un genio?”

Constructos: palabra elegante que los psicólogos usan para referirse a conceptos que no pueden definir porque no están seguros de qué significan.

Genio de ficción.

Es cierto, si me gustaría ser un genio, una especie de Sherlock Holmes o Dr. House. Un genio de ficción, donde únicamente fuera un personaje que tuviera todas las respuestas, no uno real al borde de la locura. Aunque siendo sincero, debo decir que el lado que me ha llamado e intrigado aun más que el de la genialidad es el extremo opuesto que hace muchos años los médicos y psiquiatras denominaban ser idiota, tarado o retrasado. Ahora somos más civilizados y no usamos estos términos ofensivos, se dice que desde hace algunos años para acá se busca clasificar trastornos, no personas.

Hay quienes piensan que enfermedades severas que afecten el estado mental son una especie de bendición, que tales personas han llegado a otro plano, donde dejan atrás los aspectos mundanos y los apegos materiales. Viéndolo desde este punto de vista suena incluso espiritual, tal vez como un pensamiento zen donde si la persona fuera la que lo eligiera podría considerársele un líder espiritual. Dado que las personas no eligen tener trastornos que los obligan a ver los problemas humanos como nimios y sin sentido entonces en lugar de ser Santos se convierten en pacientes psiquiátricos o neurológicos.

Esto en cierta manera es injusto, pareciera entonces que la espiritualidad es únicamente para las personas mentalmente sanas (si es que hay alguna) porque son ellas las que han hecho uso de su libre albedrío para decidir que ese estilo de vida es el que desean. ¿Qué pasará cuando la genética descifre los enigmas de nuestra especie y se de cuenta de que nuestra libertad está condicionada por un par de genes y que la única diferencia entre una persona normal y un desequilibrio mental es una región microscópica con una alteración tan minúscula que a grandes rasgos nos haga ver exactamente iguales a los unos de los otros?

Lo único peor que vivir…

Todas estas son cuestiones muy complicadas, yo a la única conclusión que he llegado al respecto es la siguiente: lo único peor que vivir es la muerte, así que mientras esté vivo sufriré con estas preguntas pero eso es mejor que su contrario. El contrario del sufrimiento desde mi particular punto de vista no es el no-sufrimiento sino la falta de emotividad, dado que el sufrimiento es una cuestión psicológica, una interpretación que hacemos sobre nuestra condición humana y la única alternativa a ello es la perdida de esa capacidad de percepción. Por lo tanto, es preferible; y con un poco de suerte, habrá días mejores que otros.

Los días buenos, son los que estoy tan concentrado en las cuestiones académicas que cualquier otro acontecimiento se vuelve irrelevante. Yo creo que esas es una de las bondades de las universidades, deben ser academias platónicas donde los pensamientos filosóficos sean lo primordial, se estudien y se prospere en ellos por el único motivo de seguir creando nuevas ideas que algunos utilizarán para generar tecnología avanzada y así sucesivamente. El problema que surge se vuelve evidente, parece mecánico y robotizado: pensar por pensar y crear por crear, dado que ninguno de estos procesos resolverá las verdaderas cuestiones que generan sufrimiento en el ser humano (como la enfermedad o la muerte) pareciera que estamos atrapados en una especie de círculo vicioso, sin embargo, no es así, este proceso nos llevará a un plano distinto pero no como individuos sino como especie, solamente que al día de hoy todavía soy incapaz de ver cuál es.

Por lo pronto me siento satisfecho pensando y estudiando, eso me permite crear y renovarme. Lamentablemente haciendo eso me queda muy poco tiempo para enterarme de lo que pasa en el mundo real, pero la historia de la humanidad se puede resumir en tres palabras, así que no creo que haya pasado nada diferente a eso. Muchas gracias por leerme.

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