El día de hoy quiero hablar sobre las últimas hostilidades que se han venido dando en el conflicto árabe-israelí y que, al parecer, están entrando en un punto de tregua en días recientes. Sé perfectamente que este tema en particular es sumamente extenso y complejo por lo cual no pretendo explicarlo aquí más que en términos extremadamente breves y generales, para partir de un antecedente hacia el punto que me interesa plantear en esta ocasión.

Dicho conflicto hace referencia a los desencuentros políticos y diplomáticos así como a los enfrentamientos armados que ha sostenido el estado de Israel y los estados árabes circundantes, en especial los palestinos. Las principales cuestiones que se disputan son la soberanía de la Franja de Gaza y Cisjordania, la formación de un estado Palestino en la zona, el destino de la parte oriente de Jerusalén, los asentamientos israelíes y los refugiados palestinos, así como el reconocimiento de ambos estados, palestino e israelí, su derecho a existir y la paz que ponga cese a los actos de guerra.

Durante siglos los judíos estuvieron divididos y se asentaron en diversos países, sobre todo, de Europa del Este, lo que se conoce como Diáspora. Las relaciones entre europeos y judíos fueron variables y frecuentemente sucedieron persecuciones, lo cual impulso el nacimiento del sionismo que propugnaba la creación de un estado propio para albergar a todas las comunidades judías dispersas por el mundo. En esta época, Palestina estaba ocupada por cristianos y musulmanes principalmente. Durante los años posteriores a la Primera Guerra Mundial el número de judíos en Palestina creció exponencialmente y tras infinidad de cambios políticos y altercados diplomáticos, junto al holocausto y la Segunda Guerra, en 1947 la ONU aprobó dividir a Palestina en dos estados uno árabe (46% del territorio) y uno judío (54% del territorio), así como declaran a Jerusalén, los alrededores y Belén corpus separatum bajo el mandato del consejo de la ONU. Los judíos aceptaron pero los árabes consideraron el plan intolerable por lo que al día siguiente de que la declaración de independencia de Israel los estados árabes vecinos le declararon la guerra. Durante los 15 meses de hostilidades Israel se anexo 26% de territorio adicional mientras Transjordania y Egipto ocuparon la parte restante destinada al estado Palestino. Egipto ocupó Gaza y Transjordania se anexionó Cisjordania y Jerusalén del Este, refundando el país como Jordania. La guerra provocó miles de desplazados en ambos sentido, árabes fueron obligados a desplazarse a Gaza y Cisjordania así como a otros países más alejados, sin obtener nunca una nacionalidad y en situación precaria, problema que perdura hoy en día.

A partir de estos sucesos el conflicto ha seguido de forma intermitente hasta hoy en día con la Guerra de Suez y de los 6 días lo cual le otorgó a Israel el control de la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este la Península del Sinaí y los altos del Golán, mientras 300,000 palestino tuvieron que refugiarse nuevamente, algunos por segunda vez. Posteriormente vendría la guerra de Yom Kipur y la guerra de Líbano en un intento de los estados árabes de recuperar los territorios perdidos. Hasta la fecha la situación de Jerusalén, que es reclamada como capital por ambos estados, sigue sin resolverse, Israel continúa estableciendo colonos en los terrenos que debieron haber sido devueltos a los Palestinos y las organizaciones armadas de estos (si bien han abandonado estas tácticas en los últimos años) han perpetrado numerosos ataques terroristas que han dejado gran número de bajas. La situación actual es la tercera escalada en la violencia después de 2008-2009 y 2012 y se originó a raíz de la muerte de tres adolescentes israelíes cuyo asesinato se atribuyó al grupo Hamas, que gobierna democráticamente desde hace algún tiempo. A pesar de la negación de Hamas en la responsabilidad, la tensión creció hasta desembocar en la muerte de un adolescente palestino, el consecuente lanzamiento de misiles hacia el sur de Israel y la respuesta judía de bombardear zonas densamente pobladas en donde, hasta el momento, han muerto casi 180 personas, en su mayoría mujeres y niños, preponderantemente civiles.

Resumí toneladas de historia sólo para explicar dos puntos que me parecen muy importantes y necesarios de aprender en este conflicto y en la vida misma de los seres humanos, y que no me cansaré de repetir si al menos una persona escucha, aún cuando sea yo mismo. El primero es lo que tantas veces he peleado aquí; la importancia de la vida humana. De manera tajante creo que bajo ninguna circunstancia se podrá justificar jamás la muerte de civiles inocentes (y a duras penas se podría en el caso de milicias). Este caso es importante porque resalta el rol que ha jugado la prensa al manipular la información para favorecer a un lado del conflicto, lo cual quita la dignidad a la persona al convertirla en una mera cifra, un indicador y no un ser invaluable e irrepetible. Nos encuentra de nuevo con lo absurdo de la guerra, tan falto de sentido es el asesinato de tres adolescentes judíos inocentes como lo es aquel del joven palestino cuyo único error fue estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. ¿En qué mundo esquizofrénico vivimos que creemos que bombardeos en barrios civiles repletos de inocentes pueden ser llamados una maniobra defensiva legítima?, ¿hasta cuándo le permitiremos al mundo violentar, violar, masacrar, acribillar la paz y las personas, invadir, dividir con muros, expulsar al indefenso de su tierra, torturar, sesgar la vida de forma tan atroz, sin ninguna consecuencia?, ¿hasta cuándo nos permitiremos a nosotros mismos ser indolentes, ignorantes de forma deliberada, apáticos, carentes de criterio, postura o juicio moral?, yo por lo menos jamás deseo caer en la normalización de la muerte, una muerte es una muerte, y siempre será una pena y una desdicha, ¿hasta cuándo entenderemos que para el Corán y el Talmud la vida es sagrada por igual, qué las armas las toman los hombres y no las religiones?.

Me parece vergonzosa la indignidad que sufre el pueblo palestino una y otra vez, arrancados de tener una nacionalidad, despojados de sus tierras, bajo el constante acecho de la muerte en forma de misiles, separados por un muro, invadidos en su propia casa. Jamás voy a justificar la forma en que algunos han arremetido contra judíos inocentes desde ese lado de la trinchera, sería una contradicción. Sin embargo quiero terminar poniendo sobre la mesa una cuestión tabú que me parece que es tiempo de discutir por el bien de nuestro futuro como especie. El pueblo judío sufrió uno de los horrores sistematizados más espeluznantes que la humanidad haya presenciado; el holocausto. Se perdieron vidas humanas inocentes en escalas y formas nunca antes vistas. Se marcó un antes y un después en la historia de la humanidad, se perdió la inocencia, presenciamos a seres humanos que actuaron como santos y también a seres humanos que nos mostraron los niveles más deplorables a los cuales podemos llegar. La creación del estado israelí hubiera sido imposible si no fuera por este acontecimiento, que actuó como detonante para que el pueblo recibiera cierta salvaguarda y “restitución” por los horrores de la guerra…y a partir de entonces es usado como referente. El peligro de esto es dejar de usar un referente y comenzar a usar una excusa, mi pregunta simplemente sería ¿en qué grado es permitido que un pueblo se excuse en los horrores de los cuales fue víctima para cometer injusticias propias, en qué grado haber sido víctima me legaliza como victimario, es el holocausto justificación para la muerte de más inocentes, no es acaso repetir la historia?. Sólo me gustaría saber ¿hasta cuándo entenderemos que la vida vale lo mismo a ambos lados de la franja?.

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