Imagen por jillallyn
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Entrevista UNAM.

Quiero poner las cosas en su lugar. Carezco de tema es particular sobre el cual desee escribirles. Si estos artículos marcaran una pequeña trama de mi vida, cronológicamente debería escribir sobre mi entrevista para la maestría en la UNAM pero para ser franco solo duró unos 30 minutos y transcurrió como casi cualquier otra reunión entre varias personas para dilucidar las pautas que generarán interés en los entrevistadores sobre el prospecto. Básicamente ¿por qué la maestría en neuropsicología? ¿por qué en la UNAM? ¿por qué en esta sede? ¿qué harías si no te dieran la beca? Las primeras tres preguntas se responden de la misma forma y en la cuarta mentí (a menos que seas una mis entrevistadoras, en cuyo caso donde mentí fue en este post).

Termina la relación que nunca empezó.

Otro evento relevante en mi vida fue que de algún modo se terminó una relación que nunca empezó. Lo hizo con las siguientes palabras en una carta:

“Estoy enojada contigo, por no ser lo que esperaba que fueras. Por ignorarme, por tratarme con tan poca importancia. Por ser tan indiferente y distante. Por ser grosero, cruel e iluso.”

Cuando leí esto me quedé pasmado, lo releí varias veces porque nunca creí que alguien se fuera a expresar de esa forma sobre mi, y no es que no lo mereciera, sino que en general las cosas positivas de mi comportamiento enmascaraban ese rostro inicuo y vil que todos pueden observar pero, por absurda moral, nunca se menciona.

Listo el papeleo para la convocatoria.

Al día de hoy cumplí con todos y cada uno de los requisitos para entrar a una convocatoria sobre un financiamiento (parcial) de mi centro para adultos mayores; esto me hace medianamente feliz pues, al igual que en la maestría, he dado muchos pasos hacia delante pero sin llegar a caminar sobre el las baldosas amarrillas que me llevará a mi sueño.

Trabajo aburrido.

El trabajo se ha vuelto cada vez más aburrido y tedioso; ahora todo es realizar informes, llenar papales, hacer valoraciones, hablar hablar hablar, junta tras junta, peticiones que no cumplo… me pregunto ¿cuál es mi afán de no hacer lo que me piden? Si llanamente me dedicara a hacer lo que me encargan tendría cero problemas en el trabajo pero me encuentro incapaz de hacer eso por una necesidad insana de tener el control y anteponer mi juicio errático ante todo lo que me solicitan. Puede decirse que soy un ejemplo del pésimo trabajador, tal vez por eso nunca me adapté a los ambientes hastíos de los recursos humanos: seleccionar, reclutar, contratar, capacitar y evaluar al personal de una empresa.

Yo prefiero otras cosas para mi vida, me gusta tratar con la gente mayor. Cada adulto mayor con el que me topo es la representación viva de décadas de lucha, logros, retos y proyectos, así como de decepciones, pérdidas, desamores y altibajos. Esto los vuelve particularmente interesantes, pensar que la forma en que actúan corresponde a una sociedad, cultura y contexto que aparentemente resulta tan familiar pero es invariablemente distinto. Es el curso de los días, desde los inicios de la humanidad hemos tenido las mismas preguntas y pareciera que solamente cuando se llega a cierta edad uno es capaz de responderlas de manera parcial pero, la iluminación llega cuando las canas y las arrugas nublan tu credibilidad ante los jóvenes.

En fin, mi último deseo sería convertir Grosso Modo en un ensayo sobre la vejez.

La vida está hecha de la misma esencia que los sueños.

Lamento que la vida funcione de forma tan repetitiva y las rutinas terminen atrapando a la mayoría de las personas haciéndoles creer que eso es lo único que existe. Mi forma de pensar es diferente, me gustan los retos y pasar mi día aprendiendo y cuestionando, formulando hipótesis y creando nuevas ideas. Si nos conocemos lo suficiente probablemente dirías: Christian nunca hace nada diferente, siempre escribe, habla de adultos mayores, no sale los fines de semana y tiene pocos intereses, pero si he sido lo suficientemente afortunado como para que sepas de mi más a fondo también conocerás que mis pensamientos y obsesiones me llevan a construir dimensiones alternas donde seguiré creando de cada idea una nueva ilusión y de cada mirada una fantasía romántica.

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