Anoche volvió el insomnio. Y digo volvió porque era exactamente ese mismo insomnio que padecía hace más o menos un año, ese insomnio profundo e irremediable, incisivo, angustiante. Ese insomnio que te hace sentir que la noche es eterna y la vas a sufrir toda, que no importa qué hagas, no vas a poder contra él. Era ese mismo insomnio que me estaba volviendo loca y que un día de pronto se fue. No debería de sorprenderme, el insomnio es masculino. Pero anoche volvió, una vez más, como su naturaleza masculina se lo dicta. Siempre vuelven. Cuando a mí me lo dijeron la primera vez yo tenía el corazón destrozado y no escuchaba de razones, pero así es: siempre vuelven. Anoche volvió el insomnio, y como es natural en esa circunstancia, me puse a pensar cosas que uno nunca debería pensar. Las cosas que uno piensa cuando no puede dormir son cosas que no deberían ser pensadas jamás: las muchas variables que podría tener este artículo, sin embargo, no fueron objeto de mis divagaciones nocturnas., y es que esta quincena tengo temas pa´aventar pa´rriba… Tal vez sea la sensación de que pronto nos censurarán por subversivos, si es que entre nuestros apreciadísimos lectores se encuentra algún partidario de esas estúpidas leyes que se están escribiendo en este país de contradicciones por favor sírvanse clausurarnos el changarro cuanto antes, así al menos sabremos que nos lee alguien más que nosotros mismos y que los cuatro años que llevamos publicando no han sido en vano… ¡Cuatro años! Los aniversarios son siempre cosas complicadas: recuerdan tiempos mejores que no volverán y fiestas que organizamos para festejar algo que a veces ya no existe. Además, todavía no nace quien descubra la expresión adecuada para cuando a uno le cantan las mañanitas… Es probable que cada aniversario nos pongamos reflexivos y hablemos de lo que ya fue y lo que queremos que siga siendo, de lo que esperamos en el futuro, de cómo empezó todo y evitemos pensar en cómo va a terminar: así somos, nos angustia demasiado el final y vivimos ignorándolo, porque es más fácil y más llevadero, porque para eso nos alcanza. Quincena con quincena desde hace cuatro años unas cuantas palabras se han escrito para drenar un poco las neurosis de una tercia de aparecidos a los que un día se les ocurrió sumar fuerzas y “hacer una revista”. Nunca importó quien leyera -menos mal, porque esto se habría acabado hace mucho-, y a veces, -lo estoy diciendo yo, pero seguro los tres lo hemos hecho- ni nosotros mismos nos leemos a tiempo. Sin embargo, y cuando sí los leo, me doy cuenta -momento de sincerarse- de lo afortunada que soy de poder compartir este proyecto con ustedes. Este proyecto y este pedazo de vida que sin duda no habría sido el mismo sin ustedes en él. Gracias Chris por ser tan necio y no dejar que se te escape ni una idea, gracias por haber hecho que ésta se materializara. Gracias Omar por escribir siempre sin pelos en la lengua, y hacer kilométricos artículos difíciles de leer y a veces imposibles de entender, y por, en ocasiones, hacerme reír y hasta llorar con tus atinadísimas observaciones sobre la vida. A ambos, el significado de gracias ya no es suficiente, los dos saben que yo no soy una mujer de sentimentalismos, que intelectualizo y que procuro mantenerme al margen de demostraciones de afecto innecesarias, ambos me conocen muy bien y ambos me han visto en mis mejores y mis peores momentos, así que espero que comprendan que si no soy explícita en lo que este aniversario representa no es porque no lo sienta, sino porque quiero evitarme la escena de llorar frente a un monitor, otra vez. Lectores, a veces mudos testigos de esta empresa, de esta crónica de ideas y opiniones, de vida en mi caso, gracias por soportarnos. Bromeamos mucho con que nadie nos lee, pero eso es mentira, por lo menos, y aunque sea por lástima, nuestras más cercanas amistades siguen interesándose en qué rayos iremos a escribir este jueves y siguen emocionándose y decepcionándose y mentándonos lo que se pueda mentar por hacerles perder su valioso tiempo. Por favor, sigan haciéndolo. O no, no importa, nosotros vamos a seguir aquí.

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